Desactiva la precarga
de DNS
En la misma pestaña que el truco
anterior, puedes desmarcar la opción “Utilizar la precarga de DNS…”,
que guarda datos sobre las páginas web que visitas para poder tardar
menos en acceder a ellas en posteriores visitas. Normalmente es
recomendable mantenerlo, pero si notas que tu navegador empieza a
responder de manera lenta puedes deshabilitar esta caché.
Desactiva las
estadísticas de uso
Si bien se recomienda dejarlo para
facilitar la vida a los desarrolladores, es un hecho que es una
actividad paralela que añade algo innecesario a nuestro navegador.
En la misma pestaña de los dos trucos anteriores puedes encontrar
esta opción.
Elimina datos de
navegación con regularidad
Si bien Chrome no permite todavía
hacer una limpieza automática de tu historial, en cualquier
navegador que he probado esto es indispensable si quieres evitar que
se degrade. Vete al menú de herramientas (el de la llave inglesa) y
elige la opción “Eliminar datos de navegación”. Eso sí, acuérdate de
escoger en la caja “Eliminar datos de este periodo” la opción
“Todo”, si no estarás eliminando solamente lo último y dejando el
historial viejo. Repite este paso de vez en cuando, cada semana o
cada mes, como prefieras.
Desactiva funciones
innecesarias
Todos los trucos siguientes se basan
en opciones que puedes indicar en el lanzador de la aplicación. Para
ello, crea un icono de acceso directo en el escritorio o en el menú
de inicio, o simplemente edita el que sueles usar. Para editarlo,
haz click derecho sobre el icono y elige la opción Propiedades.
En la caja Destino se indica la
dirección del ejecutable, que será lo que cambiemos para añadir las
opciones. Por ejemplo, para desactivar Java la caja deberá quedar
tal que así si usas Vista:
C:\Users\%username%\AppData\Local\Google\Chrome\Application\chrome.exe
-disable-java
O así si usas Windows XP:
"C:\Documents and
Settings\%username%\Local Settings\Application Data\Google\Chrome" -disable-java
Ahora ya puedes escoger qué opción
usas de entre todas las posibles:
-disable-dev-tools
para desactivar las herramientas de desarrollador, si ni siquiera
sabes qué son puedes deshabilitarlas perfectamente.
-disable-logging
para desactivar los archivos de registro que guardan información
sobre lo que pasa en tu navegador (sobre todo si algo sale mal). Un
usuario normal lo puede desactivar sin problemas, de hecho puede que
note una ligerísima mejoría. Ten en cuenta que las versiones
normales esto ya está desactivado, pero en las versiones “beta” está
activado, así que solo te será útil si usas una novísima versión.
-disable-metrics
para desactivar el sistema de estadísticas de uso. Lo puedes
desactivar perfectamente.
-disable-metrics-reporting
para desactivar el envío de estadísticas, pero no la
recopilación. Completamente inútil si no eres un desarrollador, ya
que el envío también se desactiva con la opción anterior.
-disable-java
para desactivar Java. Como ya dijimos en otras entradas del
especial, Java es hoy en día un lastre para la web que raramente se
utiliza pero que puede ralentizar tu navegador. Así que muy
recomendable.
-disable-javascript
para desactivar Javascript. Algo nada recomendable si no sabes lo
que estás haciendo, ya que la mayoría de sitios usa esta tecnología.
Incluso algunos de forma intensiva, como los propios servicios de
Google, que dejarán de funcionar si Javascript no está activado. Si
entiendes estos problemas, es posible que te sea útil si eres un
fanático de la privacidad o si quieres ahorrar ancho de banda.
-disable-plugins
para desactivar todos los plugins. No es muy recomendable porque
dejarías de poder usar Flash, y por tanto miles de sitios entre
ellos Youtube serían inservibles. Si comprendes estas limitaciones,
adelante.
-disable-images
para desactivar todas las imágenes. En condiciones normales
no tendría mucho sentido volver a una web de solo texto, pero puede
serte útil desde conexiones lentas. Por ejemplo, si de vez en cuando
usas una conexión GPRS/3G esta opción te ahorrará muchísimo ancho de
banda.